Llega el verano y toca abrir esa segunda casa: la del mar, la del pueblo o el apartamento en la montaña. El ritual se repite cada año. Levantas las persianas, ventilas las habitaciones y lo primero que piensas es: por favor, que el aire funcione. Porque cuando llegas con calor y maletas, lo único que quieres es confort inmediato.
Pero la otra cara del verano es esa pequeña inquietud que todos conocemos: ¿y si el aire lleva meses parado y se ha estropeado? o ¿estará gastando aunque no lo use?.
En Grupo Aplus llevamos más de una década instalando sistemas de climatización en segundas residencias y alojamientos turísticos, y hemos aprendido algo muy claro: enfriar una casa es fácil; hacerlo de forma eficiente, conectada y sin preocupaciones, no tanto.
Por eso este artículo no es una comparativa técnica, sino una guía práctica. Vamos a ayudarte a entender qué tipo de aire acondicionado le conviene a tu segunda vivienda y por qué.
Índice de contenido
- 1.Por qué una segunda residencia necesita un enfoque distinto
- 2.Qué tener en cuenta antes de elegir el equipo
- 3.Qué tipo de sistema se adapta mejor a tu vivienda
- 4.Cómo mantener el consumo bajo cuando no estás
- 5.Domótica y control inteligente: el nuevo estándar
- 6.Aire acondicionado y sostenibilidad: eficiencia que se nota
Por qué una segunda residencia necesita un enfoque distinto
A simple vista parece lo mismo: una vivienda, un equipo de aire acondicionado, un mando a distancia. Pero en realidad, las condiciones de uso cambian por completo.
Uso estacional y picos de consumo
Una segunda residencia pasa meses cerrada, sin nadie que abra las ventanas ni revise el sistema. Pero cuando llega el verano o un puente largo, el uso del aire se dispara.
Ese patrón (largos periodos de inactividad seguidos de un uso intensivo) afecta al consumo y también a la vida útil del equipo.
Durante los meses de cierre, muchos aires siguen consumiendo unos pocos vatios por hora aunque estén “apagados”. Parece insignificante, pero año tras año suma.
Y en temporada, cuando llegas y la casa está a 30°C, el instinto es ponerlo a tope. El equipo trabaja al máximo, y ahí es donde una buena tecnología inverter marca la diferencia.
El entorno lo cambia todo
No se comporta igual una casa en la costa que un ático en Sierra Nevada. La humedad, el aislamiento o incluso la orientación del edificio influyen muchísimo en el tipo de equipo que conviene.
- En zonas costeras, el aire debe controlar la condensación y proteger sus componentes frente a la corrosión.
- En zonas secas o de montaña, lo que importa es la estabilidad térmica: mantener el calor o el frío sin picos.
- Y si la casa está aislada o con poca ventilación, los filtros y la recirculación del aire se vuelven esenciales.
Lo que más valora un propietario
Más allá del confort, lo que de verdad buscan nuestros clientes es tranquilidad: saber que pueden encender el aire desde el móvil antes de llegar, apagarlo si el inquilino lo ha dejado puesto o revisar que todo funcione sin tener que desplazarse.
Por eso, los equipos con conectividad WiFi o compatibles con Alexa o Google Home se han convertido en la norma. No es capricho, es control y ahorro.
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Qué tener en cuenta antes de elegir el equipo
No todos los aires sirven para todo tipo de vivienda. Aquí van las claves que realmente importan si el uso es esporádico.
1. Eficiencia energética real, no solo la etiqueta
La eficiencia se mide en dos valores:
- SEER, eficiencia en refrigeración.
- SCOP, eficiencia en calefacción.
En segundas residencias, lo ideal es un SEER mayor de 6 y un SCOP por encima de 4. Con eso puedes ahorrar hasta un 35% en la factura eléctrica frente a modelos antiguos.
Además, los equipos modernos con tecnología inverter modulan la potencia automáticamente: enfrían más cuando lo necesitas y bajan el ritmo cuando la temperatura ya es estable. Eso significa menos consumo, menos ruido y más durabilidad.
2. Tecnología inverter: confort sin sobresaltos
Si tu equipo tiene más de diez años, probablemente no sea inverter. Esta tecnología permite alcanzar la temperatura deseada más rápido y mantenerla sin picos de consumo.
En una segunda vivienda, donde llegas y quieres frescor inmediato, se nota muchísimo.
Además, el compresor trabaja con menos esfuerzo, y eso alarga su vida útil. En otras palabras: menos averías, menos llamadas al técnico y más veranos tranquilos.
3. Conectividad WiFi: la diferencia entre preocuparte y no hacerlo
Cada vez más modelos permiten control remoto desde el móvil.
Con una app puedes:
- Encender el aire una hora antes de llegar.
- Apagarlo si alguien lo dejó encendido.
- Activar el modo vacaciones o eco.
- Supervisar el consumo en tiempo real.
Fabricantes como Daikin, Mitsubishi Electric o Panasoinc ofrecen sistemas muy estables, compatibles con asistentes de voz y fáciles de usar incluso para quien no es muy tecnológico.

Qué tipo de sistema se adapta mejor a tu vivienda
No hay una receta universal. Depende del tamaño, el uso y, sobre todo, de cuántas estancias necesites climatizar.
Apartamentos en la playa o la montaña
Si solo necesitas climatizar un salón y una habitación, los sistemas Split o Multisplit son la opción más práctica.
- Split 1×1: una unidad interior y una exterior, ideal para una estancia principal.
- Multisplit 2×1 o 3×1: varias unidades interiores conectadas a un solo compresor.
Ventajas: instalación sencilla, mantenimiento bajo y posibilidad de añadir control WiFi. Si la vivienda está en zona costera, elige modelos con función deshumidificadora y filtros antibacterias. No solo enfrían: también protegen la salud del aire que respiras.
Chalets o casas grandes
Aquí el sistema por conductos es el rey.
Permite una distribución uniforme, una estética limpia (sin splits a la vista) y la posibilidad de crear zonas independientes, como dormitorios y planta baja.
Otra opción que cada vez más propietarios eligen es la aerotermia. Utiliza la energía del aire exterior para climatizar y producir agua caliente sanitaria. Su instalación es más costosa, sí, pero puede reducir el gasto energético anual hasta un 70%.
Viviendas sin posibilidad de obra
Si la casa es pequeña o alquilada y no quieres hacer instalación fija, un equipo portátil o reversible (frío-calor) puede sacarte del apuro. No alcanza el mismo rendimiento, pero ofrece flexibilidad. Eso sí, busca siempre eficiencia A o superior y, si puedes, que tenga temporizador o conexión Bluetooth.
Cómo mantener el consumo bajo cuando no estás
El secreto del ahorro no está solo en el equipo, sino en cómo lo usas y cómo lo mantienes.
- Programa modos inteligentes. El modo vacaciones o eco mantiene la vivienda en una temperatura estable (por ejemplo, 26°C en verano y 18°C en invierno). Así evitas humedad y sobreesfuerzo al reencender el sistema.
- Controla desde el móvil. Si alquilas la vivienda, puedes apagar el aire a distancia o programar franjas horarias. Algunos equipos incluso envían alertas si el consumo se dispara.
- Mantenimiento preventivo. Un sistema sin mantenimiento puede perder hasta un 20% de eficiencia al año. Lo ideal es hacer una revisión antes del verano y otra después: limpieza de filtros, comprobación de gas y revisión eléctrica.
En Grupo Aplus ofrecemos planes específicos para segundas residencias: revisión previa a la temporada, control remoto y asistencia rápida en caso de avería.
Domótica y control inteligente: el nuevo estándar
Hoy el confort se mide también en inteligencia. Los sistemas actuales se integran con Alexa, Google Home o Apple HomeKit y permiten automatizar todo:
- Encender el aire al detectar que te acercas a casa.
- Apagarlo al salir.
- Mantener temperatura, humedad y calidad del aire óptimas.
- Recibir alertas de mantenimiento o consumo.
Imagina aterrizar el viernes por la tarde y que tu casa ya esté a 23 °C. O comprobar desde el aeropuerto que todo está apagado. Esa es la verdadera tranquilidad del propietario moderno.
En Grupo Aplus trabajamos con marcas que priorizan la interoperabilidad: que tu aire pueda “hablar” con las luces, persianas o paneles solares. Así todo el sistema del hogar trabaja en conjunto para ahorrar energía y ganar confort.
Aire acondicionado y sostenibilidad: eficiencia que se nota
Las segundas residencias pueden ser un pequeño agujero de consumo.
Aunque estén vacías la mayor parte del año, un mal sistema puede generar gastos constantes Por eso insistimos tanto en la eficiencia y la sostenibilidad:
- Gas R32: más ecológico y con mejor rendimiento.
- Sensores de presencia y luminosidad: reducen el gasto si no hay nadie en casa.
- Integración con energía solar: el aire puede funcionar directamente con la electricidad que generan tus placas fotovoltaicas.
Caso real: cómo un propietario redujo su consumo un 40%
Uno de nuestros clientes en Jávea tenía una vivienda turística con tres dormitorios y un sistema antiguo de splits. Cada verano, los huéspedes lo dejaban encendido al marcharse.
Resultado: más de 400 € al mes en electricidad.
Le propusimos sustituirlo por un multisplit inverter con WiFi y limitador de temperatura.
Tres meses después, nos llamó encantado:
- Su consumo bajó un 40%.
- Eliminó desplazamientos innecesarios para revisar el equipo.
- Y gracias a las alertas automáticas, detecta al momento si el aire queda encendido tras el checkout.
Además, los nuevos filtros antibacterias mejoraron la calidad del aire interior y eso incluso se reflejó en las valoraciones de su alojamiento turístico.
Eficiencia, conectividad y confianza
Elegir aire acondicionado para una segunda residencia va de tranquilidad, eficiencia y control.
El mejor sistema no es el más caro, sino el que se adapta a tu forma de usar la vivienda: que puedas controlarlo desde el móvil, que consuma poco cuando está en reposo y que te garantice confort inmediato al llegar.
En Grupo Aplus te ayudamos a analizar tu caso concreto (tipo de vivienda, hábitos, presupuesto y ubicación) para ofrecerte una instalación profesional, segura y personalizada, con el respaldo de un equipo técnico cercano y con más de 10 000 instalaciones a sus espaldas.
¿Quieres saber qué sistema conviene más para tu segunda residencia?
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