Uno de los malentendidos más frecuentes que veo en presupuestos que he gestionado es este: el cliente cree que ha contratado la instalación del aire acondicionado y resulta que solo ha contratado la preinstalación. O al revés: pide presupuesto de preinstalación sin saber bien qué es, y cuando llega el técnico hay que explicar desde el principio qué se va a hacer y qué no.
No es un problema de buena o mala fe. Es que los términos se usan con poca precisión en el sector.
La preinstalación de aire acondicionado es la preparación de la infraestructura necesaria para que el equipo pueda instalarse después, sin obras. Incluye la estructura de conductos, el cableado eléctrico, la línea frigorífica y la ubicación de la máquina exterior. Lo que no incluye, en la mayoría de los casos, es el propio equipo.
Vamos a ver qué significa eso en la práctica.
Índice de contenido
- 1. La preinstalación no es instalar el aire acondicionado
- 2. Qué incluye exactamente una preinstalación de aire acondicionado por conductos
- 3. Cuándo tiene sentido hacer la preinstalación
- 4. Qué pasa si no haces la preinstalación en el momento y decides instalar después
- 5. Preinstalación de conductos vs. preinstalación de split: no es lo mismo
- 6. Preguntas frecuentes
La preinstalación no es instalar el aire acondicionado
La lógica del cliente suele ser razonable: «si hago la preinstalación, cuando ponga el aire no habrá que tocar nada». Esa idea es básicamente correcta, pero incompleta. El error aparece cuando se interpreta que la preinstalación ya incluye el equipo, o que después de hacerla el sistema ya puede funcionar.
No funciona así.
La preinstalación deja todo preparado para que el equipo se conecte con el mínimo impacto posible en la vivienda. Pero el equipo (la unidad exterior, la unidad interior, el gas refrigerante y la puesta en marcha) son una instalación aparte.
El motivo por el que esto importa no es burocrático. Una preinstalación bien ejecutada puede ahorrarte entre 800€ y 1.500€ en la instalación posterior porque evita rozas, falsos techos abiertos de nuevo y cables tirados improvisados. El valor está ahí: en lo que no tendrás que deshacer cuando llegue el momento.
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Qué incluye exactamente una preinstalación de aire acondicionado por conductos
En una preinstalación de conductos estándar, esto es lo que se ejecuta:
La ubicación y base de la máquina exterior
Se define dónde va a ir la unidad exterior y se prepara el soporte o bancada. En muchos casos también se deja ejecutada la apertura en fachada o cubierta por donde pasará la línea frigorífica. Parece un detalle menor pero no lo es: en viviendas ya acabadas, ese paso puede implicar obra de envergadura si no se ha previsto.
La red de conductos y difusores
Es la parte más visible de la preinstalación. Se instalan los conductos por el falso techo (normalmente de chapa o flexible, según el proyecto) y los difusores en cada estancia. En esta fase los difusores pueden quedar simplemente colocados, sin conexión funcional, porque el equipo todavía no está.
Hay que tener en cuenta que el diseño de la red de conductos no es estándar. La sección de los conductos, el número de difusores por habitación y la distribución dependen de la potencia del equipo que se instalará después y de las características de cada espacio. Si ese cálculo no se hace bien en esta fase, el sistema funcionará mal cuando se instale el equipo, independientemente de la calidad del equipo.
El cableado eléctrico y la línea frigorífica
Se tira el cableado de alimentación desde el cuadro eléctrico hasta donde irá la unidad interior, y la línea frigorífica entre el punto de la exterior y el de la interior. Esta línea queda cerrada en sus extremos, sin conectar al equipo, pero ya tendida por donde corresponde y con la protección adecuada.
Qué no incluye: el equipo y la puesta en marcha
El equipo, unidad exterior, unidad interior (o plenum en el caso de conductos) no está incluido en la preinstalación. Tampoco la carga de gas refrigerante ni la puesta en marcha. Eso viene después, cuando se contrata la instalación completa.
La preinstalación es la carretera. El equipo es el vehículo. Puedes tener la carretera lista y no tener todavía el vehículo. Lo que no puedes es poner el vehículo si no hay carretera.

Cuándo tiene sentido hacer la preinstalación
En obra nueva o reforma con obras abiertas
Este es el escenario donde la preinstalación tiene más valor, con diferencia. Cuando hay falso techo abierto, rozas a la vista y el cuadro eléctrico todavía no está cerrado, ejecutar la infraestructura tiene un coste muy inferior a hacerlo después.
En proyectos que hemos gestionado con clientes que reformaban viviendas de entre 90 y 150 m², la diferencia entre hacer la preinstalación durante la obra y hacerla después se mueve habitualmente entre 1.200€ y 2.000€ en mano de obra exclusivamente, sin contar el coste del remiendo estético.
Cuando el presupuesto del equipo llega después
Hay clientes que tienen el presupuesto de la reforma pero no el del aire acondicionado. O que quieren instalar un equipo de gama alta dentro de un año o dos. La preinstalación permite dejar la infraestructura hecha ahora, cuando es barato hacerla, y comprar el equipo cuando la situación económica lo permita.
Si quieres ver qué opciones hay en cuanto a sistemas por conductos, aquí tienes el catálogo de aire acondicionado por conductos de Grupo Aplus con los equipos que instalamos habitualmente.
Cuando no merece la pena hacerla
En vivienda ya terminada, sin obras previstas y con un cliente que quiere el aire acondicionado funcionando ya, la preinstalación sin equipo no tiene demasiado sentido. Lo razonable en ese caso es presupuestar la instalación completa directamente.
También hay casos donde el sistema de conductos no es la solución adecuada para esa vivienda (techos muy bajos, distribución complicada, presupuesto ajustado) y en esos casos ni la preinstalación ni la instalación de conductos son la mejor opción.
Qué pasa si no haces la preinstalación en el momento y decides instalar después
Técnicamente, se puede instalar aire acondicionado por conductos en una vivienda terminada sin preinstalación previa. Lo hemos hecho. El problema es lo que implica.
En la práctica, instalar conductos en una vivienda acabada significa abrir falso techo donde no estaba previsto, tirar rozas para el cableado, ejecutar una apertura en fachada o cubierta con la vivienda habitada, y volver a cerrar y pintar. El resultado final puede ser igual de bueno, pero el proceso es más costoso, más invasivo y tarda más.
Hay un problema adicional que no suele aparecer en los presupuestos: el cliente que no hizo la preinstalación en su momento y decide instalar dos años después muchas veces ha cerrado ya el techo con un acabado que no estaba pensado para ser tocado. Mármol, madera maciza, pinturas especiales. En esos casos el coste de reponer el acabado puede superar al de la propia instalación.
Dicho esto, el margen de tiempo sí importa. Una preinstalación bien ejecutada no caduca. Los conductos instalados sin equipo pueden esperar años sin problema si los extremos están correctamente cerrados y protegidos. Lo que se deteriora con el tiempo, si hay humedades o entrada de polvo, es la calidad del conducto y sus uniones, pero eso es un problema de ejecución, no inherente a la preinstalación en sí.
Preinstalación de conductos vs. preinstalación de split: no es lo mismo
Cuando alguien habla de «preinstalación de aire acondicionado» sin especificar el sistema, en muchos casos se refiere a algo mucho más sencillo que lo que acabo de describir: una preinstalación de split, que es simplemente dejar la línea frigorífica y el cableado tendidos entre la posición de la unidad interior y la exterior, sin conductos ni distribución.
Son dos cosas distintas en complejidad, coste y resultado final.
La preinstalación de un split para una habitación de 15 m² puede costar entre 150€ y 300€ dependiendo del recorrido. La preinstalación de un sistema de conductos para una vivienda de 100 m² se mueve en un rango muy diferente, y el diseño previo es parte del trabajo.
Hay que tener en cuenta también que el tipo de preinstalación condiciona el equipo que podrás instalar después. Si la preinstalación está diseñada para un equipo de 7.000 frigorías, instalar después uno de 10.000 puede requerir modificar la red de conductos. No siempre, pero es un riesgo que conviene anticipar. Para eso se necesita el cálculo de frigorías adecuado a tu vivienda antes de diseñar la infraestructura.
Preguntas frecuentes
¿La preinstalación incluye el equipo de aire acondicionado?
No. La preinstalación incluye la infraestructura (conductos, cableado eléctrico, línea frigorífica y soporte de la máquina exterior) pero no el equipo. El equipo se contrata en una fase posterior, cuando se hace la instalación completa. Algunos presupuestos incluyen ambas cosas bajo el mismo concepto, así que conviene verificarlo antes de firmar.
¿Se puede hacer la preinstalación en una vivienda ya terminada?
Sí, se puede. Pero el coste y la complejidad son significativamente mayores que hacerla durante una obra o reforma. En vivienda terminada hay que trabajar con el acabado existente, lo que implica abrirlo y reponerlo. El resultado técnico puede ser el mismo, pero el proceso es más largo y más caro.
¿Cuánto tiempo tarda la preinstalación de conductos?
En una vivienda de entre 80 y 120 m² con obra abierta, la preinstalación de conductos suele completarse en 1 o 2 días de trabajo. En vivienda terminada, el tiempo puede ser el doble o más dependiendo de los acabados que haya que mover y reponer.
¿La preinstalación caduca? ¿Qué pasa si tardo años en poner el equipo?
La infraestructura en sí no caduca. Los conductos bien ejecutados y con los extremos cerrados pueden esperar años sin problemas. Lo que sí conviene revisar antes de conectar el equipo, si ha pasado mucho tiempo, es el estado de las uniones y los extremos para asegurarse de que no haya entrada de suciedad o humedad.
¿Quién se encarga de la preinstalación, el constructor o el instalador de climatización?
Depende del proyecto. En obra nueva, es habitual que el instalador de climatización coordine con la constructora para ejecutar la preinstalación en el momento correcto, cuando el falso techo está abierto pero antes de cerrar los acabados. En reformas integrales el esquema es parecido. Lo importante es que la preinstalación la ejecute o supervise el instalador que luego va a montar el equipo, porque el diseño de la red condiciona el equipo que se podrá instalar.
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