Si estás reformando un piso y quieres aire por conductos, el momento de entrar es cuando la tabiquería ya está levantada y la electricidad y la fontanería están pasadas, pero el pladurista todavía no ha cerrado el falso techo. Con el techo abierto, la preinstalación lleva unos cuatro días de trabajo y pide poco: unos 30 cm de plenum en el tramo donde va la máquina (normalmente el pasillo o un baño) y entre 18 y 20 cm en el resto de la casa, que es por donde corre el conducto hasta las rejillas. Si se llega con el techo cerrado y pintado, la instalación es la misma, pero hay que abrir, rematar y volver a pintar, de modo que la obra se alarga y se encarece por partidas que no tienen nada que ver con el aire.
Este artículo va de cómo encajarlo en una reforma que ya está en marcha. Si todavía estás en el punto de entender qué incluye una preinstalación y qué no, lo tienes explicado en qué incluye una preinstalación de aire acondicionado, y si lo que buscas es el servicio con sus condiciones, está en nuestro servicio de preinstalación por conductos.
Índice de contenido
1. En qué momento de la reforma hay que entrar
Una reforma integral de piso suele seguir siempre el mismo orden: demolición, rozas de electricidad y fontanería, tabiquería nueva, falso techo, alicatados, pintura y carpintería. La preinstalación de conductos tiene que caer entre la tabiquería y el falso techo, porque necesitamos las paredes en su sitio para saber dónde van las rejillas y necesitamos el techo abierto para colgar la máquina y pasar el conducto sin romper nada. Si entramos antes de la tabiquería, acabamos colocando rejillas que luego chocan con un armario empotrado o con un tabique que se ha movido 20 cm respecto al plano.
En la reforma de un piso de tres dormitorios en Valencia, el constructor ya tenía presupuestado el falso techo del pasillo a 2,50 m y el del resto de la vivienda a 2,60 m. Cuando hicimos la visita previa, con la tabiquería recién terminada, vimos que en el pasillo cabía la máquina, pero que el conducto que tenía que llegar al dormitorio del fondo pasaba por debajo de una viga y se quedaba sin sitio. Bajar ese tramo de techo 5 cm más, que en ese momento solo suponía cambiar una cota en el replanteo del pladurista, nos ahorró tener que meter un conducto circular por el armario, que era la alternativa. Si ese problema aparece con el techo ya cerrado, las opciones que quedan son todas peores y bastante más caras.
Lo que solemos pedir al cliente es que nos avise en cuanto el constructor le dé fecha para el pladur, aunque falten semanas. Con esa fecha encima de la mesa coordinamos con el resto de gremios, y el pladurista sabe desde el principio qué tramos tiene que bajar y dónde dejar los registros.
2. Cuánta altura de falso techo hace falta
El techo que se pierde depende sobre todo de la máquina, porque el conducto de panel ocupa bastante menos. Como referencia, la unidad interior del LG CM24 Confort, un equipo de 6,8 kW en frío y 7,5 kW en calor que encaja en muchos pisos de 90 a 110 m², tiene 270 mm de altura según la ficha del fabricante. A eso hay que sumar las varillas de cuelgue, el espacio para los antivibratorios y algo de holgura para poder desmontar el filtro, así que en la zona de la máquina trabajamos con unos 30 cm de plenum. En el resto del recorrido, un conducto de panel de fibra de 25 mm con la sección habitual en vivienda pide entre 18 y 20 cm, y si hay que cruzar una viga se puede estrechar en ese punto a costa de ensancharlo.
Tienes que tener en cuenta que esa altura se pierde solo donde va el conducto. En la mayoría de los pisos basta con bajar el pasillo, el recibidor y una franja junto a la fachada interior de los dormitorios, y el salón y las habitaciones mantienen la altura completa con un pequeño foseado o una tabica donde arranca la rejilla.
La cosa se complica en los pisos de los 70 y 80, que suelen tener techos de 2,50 m o incluso menos. En un piso de esa época en Elche, con 2,48 m de altura libre, bajar el pasillo a 2,18 m dejaba la vivienda dentro de lo razonable, pero el recibidor se quedaba agobiante. Lo resolvimos llevando la máquina al techo del baño, que el cliente iba a bajar igualmente para esconder las bajantes, y dejando el pasillo en 2,30 m solo con el conducto. Cuando ni siquiera eso es posible, hay alternativas que repasamos en las opciones para techos bajos, y a veces lo honesto es plantearse si compensa más un multisplit.
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3. Dónde va la máquina y por dónde vuelve el aire
La máquina interior va casi siempre en el pasillo, en un baño o en la cocina, y la elección depende de tres cosas que conviene mirar juntas. Necesita un registro accesible para el mantenimiento (una trampilla de al menos 60 x 60 cm debajo, no una tapa de 30 x 30 donde no cabe la mano), un desagüe con pendiente hacia una bajante cercana o, si no la hay, una bomba de condensados, y un recorrido razonable de la línea frigorífica hasta la unidad exterior, que en un piso suele ir en la terraza, la galería o la cubierta si la comunidad lo permite. Cuando la máquina va encima de un dormitorio, por bien que se instale, algo se oye de noche, así que lo evitamos siempre que hay otra opción.
El retorno es la parte que más se olvida y la que más problemas da después. El aire que la máquina impulsa en cada habitación tiene que volver hasta ella, y si el dormitorio no tiene por dónde devolverlo, con la puerta cerrada se crea sobrepresión: la rejilla silba, la puerta cuesta de cerrar y la habitación no llega a la temperatura. Es el fallo que más nos encontramos cuando la instalación la ha hecho otro, sobre todo en reformas donde se han puesto puertas nuevas ajustadas al suelo.
La solución habitual es una rejilla de retorno en el techo del pasillo, conectada al plenum de la máquina, y un paso de aire desde cada dormitorio: una rejilla de transferencia sobre la puerta o, como mínimo, una holgura de 1,5 a 2 cm bajo la hoja, que hay que decírsela al carpintero antes de que corte las puertas. Todo el recorrido, con la impulsión, el retorno y la posición de cada elemento, lo tienes dibujado en el esquema de una instalación por conductos.
4. La zonificación se decide con el techo abierto
Si en algún momento vas a querer controlar cada habitación por separado, la decisión hay que tomarla ahora, aunque el sistema de zonas no se instale el primer día. Las rejillas motorizadas en cada estancia necesitan cableado hasta la central, y los termostatos de cada dormitorio necesitan su caja y su tubo hasta el techo, algo que con la pared ya enlucida obliga a hacer rozas o a llevar el cable por fuera.
En una visita a un piso de 105 m² en Alicante, la familia no tenía claro si quería zonas porque de momento solo vivían dos personas. Les propusimos dejar pasado el cableado a cada habitación y las cajas de los termostatos empotradas con tapa ciega, que en ese momento suponía media jornada más de trabajo. Si dentro de unos años deciden zonificar, se montan las rejillas motorizadas y la central sin tocar una pared. Si quieres ver cómo se gestiona después todo eso desde el móvil o desde cada termostato, lo explicamos en cómo funciona Airzone.
5. Plazos: cómo encaja en el calendario de la obra
En un piso de tres o cuatro dormitorios, con el techo abierto, la preinstalación nos lleva unos cuatro días. El primero se dedica al replanteo y a colgar la máquina o su bastidor, el segundo y el tercero al conducto, las bocas de las rejillas y la línea frigorífica hasta el exterior, y el cuarto al desagüe, el cableado y la prueba de estanqueidad de la línea. Al terminar dejamos los extremos sellados y marcadas en el suelo las cotas de cada rejilla, para que el pladurista abra los huecos en el sitio correcto.
Después sigue la obra con normalidad: techo, alicatado y pintura. El montaje del equipo se hace cuando ya está pintado, en una sola jornada, porque con la preinstalación bien hecha solo queda conectar la máquina, hacer el vacío, abrir la carga, colocar las rejillas y configurar el termostato. En una preinstalación que hicimos en Valencia puedes ver cómo queda cada fase antes de cerrar.
Lo que retrasa estas obras casi nunca es la preinstalación en sí, sino que el pladurista no sepa que tiene que esperar o que el carpintero monte las puertas sin la holgura de retorno. Por eso, además de con el propietario, preferimos hablar directamente con el constructor y dejarle por escrito las cotas y las holguras.
6. Qué cambia si montas el equipo nada más terminar
Durante años la preinstalación se entendía como dejar los conductos hechos y poner la máquina «cuando haga calor». En una reforma de este otoño lo que recomendamos es lo contrario: preinstalar y montar el equipo a continuación, en cuanto se pinta, por varios motivos que tienen más que ver con la técnica que con la venta.
El primero es que el conducto se dimensiona para una máquina concreta. Las secciones, el número de rejillas y el tamaño del retorno dependen del caudal del equipo, así que si decides la potencia el día de la preinstalación todo queda ajustado, mientras que si la decides dos años después puede que el modelo ya no exista o que el que te guste mueva más aire del que admite la red. Elegirlo bien es más fácil con la vivienda delante y viendo juntos los equipos de aire por conductos que encajan en esa altura de plenum, y si dudas entre marcas, en la gama de aire acondicionado LG tienes potencias para casi cualquier piso.
El segundo es que la línea frigorífica no se queda meses expuesta a una obra que sigue (golpes, polvo de lijado, alguien que pisa el tubo en la terraza). La probamos, la sellamos y en pocas semanas está trabajando, lo que significa que cualquier defecto aparece mientras la reforma todavía está abierta.
El tercero es el más práctico: un equipo de conductos es una bomba de calor, así que si lo montas en noviembre te mudas con la calefacción funcionando por las mismas rejillas. Para un piso reformado y con ventanas nuevas, el consumo en invierno suele sorprender para bien, y lo detallamos en lo que gasta en modo calefacción. Si después de leer todo esto sigues sin tenerlo claro entre conductos o equipos de pared, también tienes la opción de comparar conductos y split según cómo vas a usar la casa, aunque eso daría para otra conversación.
Preguntas frecuentes
¿Cuánto hay que bajar el techo para meter conductos?
En la zona donde va la máquina, unos 30 cm de plenum para un equipo de conductos de vivienda, contando la altura de la unidad (alrededor de 27 cm en los modelos de 6.000 frigorías) más cuelgues y holgura. En el resto del recorrido bastan entre 18 y 20 cm para el conducto, y solo hay que bajar los tramos por los que pasa, no toda la vivienda.
¿Se pueden poner conductos con techos de 2,40 m?
Se puede, aunque hay que estudiar bien dónde va la máquina para que la zona más baja quede en un baño, un vestidor o un pasillo corto y no en el recibidor. Con techos así solemos llevar la unidad a un baño que se va a bajar igualmente y limitar el resto a la franja imprescindible del conducto. Si el pasillo quedaría por debajo de 2,20 m, preferimos plantear otra solución antes que dejar una casa incómoda.
¿Hay que hacer rejillas en las puertas para el retorno?
No necesariamente en la puerta, pero cada habitación con impulsión necesita un camino de vuelta para el aire. Puede ser una rejilla de transferencia sobre la puerta, una rejilla de retorno propia conectada al plenum o una holgura de 1,5 a 2 cm bajo la hoja. Lo importante es decidirlo antes de que el carpintero corte y monte las puertas.
¿Sirven los conductos viejos si reformo el piso?
Depende de su estado y de si la distribución cambia. Si la reforma mueve tabiques, lo normal es que las rejillas antiguas queden en sitios que ya no sirven, y los conductos de fibra de hace veinte años suelen tener el aislamiento deteriorado y suciedad acumulada. Con el techo abierto, sustituirlos cuesta poco más que revisarlos, así que en una reforma integral casi siempre recomendamos hacerlos nuevos.
¿Dónde se pone la unidad exterior en un piso?
Lo habitual es la terraza, la galería o la cubierta, buscando un recorrido corto de línea frigorífica y un sitio donde la máquina pueda expulsar el aire sin recircularlo. Si va en fachada o en cubierta comunitaria, hay que revisar antes los estatutos y la ordenanza municipal, porque en algunos edificios no se permite. En la visita previa miramos las opciones del piso y te decimos cuál da menos problemas de ruido con los vecinos.
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